Aquellos ojos verdes que se veían en la ventada de la habitación se perdían con la luz de la luna así como se perdía el interés de esos ojos por las jóvenes que se alejaban.
Suéltame de una vez por todas, este juego se ha terminado. Decía Iron con cierta inquietud.
Tratando inútilmente de zafarse de aquellas esposas que lo mantenían sujeto a la cama. De pronto un dolor agudo en el cuello le quito la capacidad de hablar, esa misteriosa mujer le había clavado las uñas sin ningún remordimiento.
- a mi nadie me dice que es lo que debo hacer, aquí la que manda soy yo hombrecito inútil, Ahora si quieres que te suelte deberás hacer lo que yo quiera sin chistar ENTIENDES!!!
Sus uñas eran retiradas de la piel de Iron una por una causando un gran dolor, nunca se había sentido en el lugar de victima y para el era la peor experiencia. Al principio pensaba que esa mujer y su manera de actuar eran mas que excitantes. Obviamente estaba equivocado.
Por fin la ultima uña era retirada de su cuello causándole un gran alivio.
El no sabia que hacer para escapar de aquella loca que prácticamente lo estaba torturando, miraba por todos lados la habitación tratando de encontrar algo que lo liberara de aquel tormento, de pronto siente unos suaves y grandes pechos que subían por sus piernas, el no podía apartar la mirada de aquellos ojos… era como si un hechizo hubiera paralizado su cuerpo entero haciéndolo mas sensible a las caricias que le estaba brindando.
Al estar ya sobre el por completo coge una pañueleta de seda color negro y le cubre los ojos, -estoy segura que te va a encantar lo que te voy hacer. El sentía que cada palabra que provenía de ella aceleraba el corazón y hacia que su miembro se pusiera muy duro, después de un rato bajaba nuevamente hasta llegar al lugar que ella deseba y al verlo no pudo evitar esbozar una sonrisa.
Ella empezó a lamer suavemente aquel delicioso manjar… los gemidos de iron no se hacían esperar, sus labios eran los mas suaves que el había sentido en su vida, de pronto esa sensación se detuvo por un instante... El se quedo inmóvil, aquel instante era interminable después de un rato el delicioso aroma a sexo lo atontaba... frente a el se encontraba lo que el mas deseaba poseer –no te quedes asi!!. Le dijo con voz de mando, el no lo pensó dos veces y empezó a beber del néctar del amor que fluía de aquel sexo.. era como si aquel hechizo lo estuviera volviendo loco y a él ciertamente le encantaba sentir eso.
Sentía que estaba a punto de perder la cordura.
Mientras tanto Adan que se encontraba en la habitación de a lado recostado sobre la pared con los ojos cerrados recordaba el poco tiempo que estuvo con kamila y de paso escuchando los gemidos de Iron y de aquella misteriosa dama. Pronto se percato que estaba excitado y solo. La idea de autosatisfacerse lo enfurecía… el nunca había pasado por eso.. pero las ganas eran tantas y su soledad era evidente que no le quedo otra salida.
De vuelta en aquella habitación se encontraba un Iron fuera de si disfrutando cada lamida que daba y que recibía.
-estoy a punto de acabar. Grito con fuerza
De pronto una presión en su miembro lo desencajo del todo, ella le había puesto una pequeña correa que no permitiría que el se viniera.
-aun no!! Le decía Mientras succionaba con fuerza y rapidez, los gemidos se volvieron gritos de desesperación, ella festejaba por dentro había logrado su objetivo.
En un instante aquella correa salio velozmente dejando que Iron descargara todo lo que traía.
El se sentía agotado, sin fuerzas no podía pronunciar palabra alguna se encontraba en un estado de shock, sus manos fueron desatadas y sus ojos descubiertos. Pero al abrirlos se hallo solo en su habitación, desnudo y sucio en todos los sentidos.
En las afueras de los dormitorios se encontraba Jakotsu con un cigarrillo entre sus dedos, muy ansioso como si esperase una buena noticia de pronto en la puerta la misteriosa mujer.
- hice lo que me pediste, te aseguro que nunca mas será el mismo. el no puedo evitar sonreír... - se lo merecía, eso es para que de una vez aprenda que conmigo nadie se mete, ¿que te parece si te invito algo de beber y brindamos por mi pequeño triunfo ante ese estupido mocoso
Así los dos se fueron alejando de los dormitorios.
Suéltame de una vez por todas, este juego se ha terminado. Decía Iron con cierta inquietud.
Tratando inútilmente de zafarse de aquellas esposas que lo mantenían sujeto a la cama. De pronto un dolor agudo en el cuello le quito la capacidad de hablar, esa misteriosa mujer le había clavado las uñas sin ningún remordimiento.
- a mi nadie me dice que es lo que debo hacer, aquí la que manda soy yo hombrecito inútil, Ahora si quieres que te suelte deberás hacer lo que yo quiera sin chistar ENTIENDES!!!
Sus uñas eran retiradas de la piel de Iron una por una causando un gran dolor, nunca se había sentido en el lugar de victima y para el era la peor experiencia. Al principio pensaba que esa mujer y su manera de actuar eran mas que excitantes. Obviamente estaba equivocado.
Por fin la ultima uña era retirada de su cuello causándole un gran alivio.
El no sabia que hacer para escapar de aquella loca que prácticamente lo estaba torturando, miraba por todos lados la habitación tratando de encontrar algo que lo liberara de aquel tormento, de pronto siente unos suaves y grandes pechos que subían por sus piernas, el no podía apartar la mirada de aquellos ojos… era como si un hechizo hubiera paralizado su cuerpo entero haciéndolo mas sensible a las caricias que le estaba brindando.
Al estar ya sobre el por completo coge una pañueleta de seda color negro y le cubre los ojos, -estoy segura que te va a encantar lo que te voy hacer. El sentía que cada palabra que provenía de ella aceleraba el corazón y hacia que su miembro se pusiera muy duro, después de un rato bajaba nuevamente hasta llegar al lugar que ella deseba y al verlo no pudo evitar esbozar una sonrisa.
Ella empezó a lamer suavemente aquel delicioso manjar… los gemidos de iron no se hacían esperar, sus labios eran los mas suaves que el había sentido en su vida, de pronto esa sensación se detuvo por un instante... El se quedo inmóvil, aquel instante era interminable después de un rato el delicioso aroma a sexo lo atontaba... frente a el se encontraba lo que el mas deseaba poseer –no te quedes asi!!. Le dijo con voz de mando, el no lo pensó dos veces y empezó a beber del néctar del amor que fluía de aquel sexo.. era como si aquel hechizo lo estuviera volviendo loco y a él ciertamente le encantaba sentir eso.
Sentía que estaba a punto de perder la cordura.
Mientras tanto Adan que se encontraba en la habitación de a lado recostado sobre la pared con los ojos cerrados recordaba el poco tiempo que estuvo con kamila y de paso escuchando los gemidos de Iron y de aquella misteriosa dama. Pronto se percato que estaba excitado y solo. La idea de autosatisfacerse lo enfurecía… el nunca había pasado por eso.. pero las ganas eran tantas y su soledad era evidente que no le quedo otra salida.
De vuelta en aquella habitación se encontraba un Iron fuera de si disfrutando cada lamida que daba y que recibía.
-estoy a punto de acabar. Grito con fuerza
De pronto una presión en su miembro lo desencajo del todo, ella le había puesto una pequeña correa que no permitiría que el se viniera.
-aun no!! Le decía Mientras succionaba con fuerza y rapidez, los gemidos se volvieron gritos de desesperación, ella festejaba por dentro había logrado su objetivo.
En un instante aquella correa salio velozmente dejando que Iron descargara todo lo que traía.
El se sentía agotado, sin fuerzas no podía pronunciar palabra alguna se encontraba en un estado de shock, sus manos fueron desatadas y sus ojos descubiertos. Pero al abrirlos se hallo solo en su habitación, desnudo y sucio en todos los sentidos.
En las afueras de los dormitorios se encontraba Jakotsu con un cigarrillo entre sus dedos, muy ansioso como si esperase una buena noticia de pronto en la puerta la misteriosa mujer.
- hice lo que me pediste, te aseguro que nunca mas será el mismo. el no puedo evitar sonreír... - se lo merecía, eso es para que de una vez aprenda que conmigo nadie se mete, ¿que te parece si te invito algo de beber y brindamos por mi pequeño triunfo ante ese estupido mocoso
Así los dos se fueron alejando de los dormitorios.









